sábado, 16 de agosto de 2008

Psych

Linea de colectivo 47, 18.42 Hrs. (según la maquina expendedora de boletos).
Subo al colectivo, esquivo unas personas y a lo lejos encuentro un lugar donde hay tres personas sentadas, una de ellas tiene un bebé en brazos que al sentarme empieza a seguirme con la mirada, le hago una mueca y rie,de aburrimiento se me ocurre mirarlo e imaginar que piensa él...pasan las avenidas, calles y el bebé y yo nos miramos (mente mayor domina la menor pienso con la cabeza) ¿le podré insinuar un llanto o que mueva la mano izquierda?.
Trato de imaginar ese movimiento y concentro todas mis neuronas en el movimiento de sus manitas, de repente, algo tapa mi campo visual,mi mano comienza a moverse a ambos lados saludando a los transeuntes que caminan por la avenida, inmediatamente una oleada de sudor frio pasa por mi espalda, trato de pararme y caminar hacia la puerta trasera (además era mi parada de colectivo)y noto que no puedo coordinar mis piernas, lentamente empiezo a gatear por el colectivo,simulando haber perdido el celular.
Levanto la vista y veo que la madre junto con el pequeño abusador de mentes se bajan en la parada, me reincorporo y agarro el celular, camino unos pasos y espero parado en la puerta del colectivo, me bajo, camino unos metros hasta que me quedo inmovil frente a una vidriera multicolor, entro al local y nace en mi un deseo muy dificil de explicar, un deseo que habia perdido hace 18 navidades atrás,cuando era un niño y esperaba a que lleguen las 12 para abrir mi mazinger z...sin pensarlo extiendo la mano, agarro un dinosaurio barney color violeta y verde, pago en la caja y salgo caminando por la calle con el dino en la mano hasta que llego a las puertas del edificio de mi oficina.
Durante varios dias estuve tratando de armar la secuencia lo mas veridica posible, solo la puedo compartir con ustedes y por consejo nunca traten de hacer lo que yo hice.
Todavia tengo el dinosario en mi casa, cada ves que lo miro fijamente me acuerdo de los ojos del pequeño junto con unas recurrentes ganas de comer papilla.

1 comentario:

Andrea dijo...

Me encantaría ver la foto: tus ojos posados (a lo mejor de reojo) en el dinosaurio y la sonrisa aflorando al recordar el sabor de la papilla de mango...